Giulio y Ginevra están de acampada con su padre. Hace poco que han acampado en el bosque bajo el glaciar, cuando oyen pasos. Es un viejo montañero que, antes de volver a la nada de donde ha llegado, les pone en guardia: No deis de comer a los animales. ¿Qué habrá querido decir este hombre? ¿Y cómo es que los chicos tienen la sensación de ser observados? Pronto se va a hacer clara una cosa para todos: el bosque esconde un inquietante secreto?