La entrega actual de Diarios (2011-2015) muestra una España llena de engaños en manos de políticos desaprensivos, banqueros sin escrúpulos y otros poderosos estafadores, así como una Prensa decadente, a quienes el autor observa con la mirada propia y libérrima de quien siempre ha sostenido que escribe como si yo mismo hubiera muerto y todos cuantos aparecen en mis páginas con sus nombres y apellidos también hubieran muerto. Desde las primeras líneas de los Diarios es inconfundible el estilo narrativo directo, sencillo y mordaz de su autor.