La súbita muerte del domador Sadim desata un cúmulo de equívocos en el burgo de Marselane. El desaire de los titiriteros, que ese año no acuden a las fiestas, pone en los caminos a Lauric el herrero y al viejo Alban, quienes portarán el tesoro con que hacer las paces. André-Marcel Adamek –aplaudido por El señor de los jardines negros– regresa con una novela donde deja volar todo su potencial imaginativo. Hace siglos, hombres y mujeres creían en sortilegios y leían las cartas del Tarot a la luz de una vela. La fiesta prohibida es también un maravilloso canto al entendimiento y al valor de dos sentimientos tan humanos como el deseo irrefrenable y el perdón más sincero. Mujeres serpiente, tigres que bostezan, asaltantes de caminos y pajes con rostro de murciélago desfilan por la novela más celebrada de Adamek, un alarde de fantasía puesto al servicio del lector más exigente.